Ante la dependencia mundial de combustibles fósiles y el agotamiento de los yacimientos convencionales, la industria petrolera y gasista se ha embarcado en la explotación de los recursos más caros e impactantes.
Entre estos se encuentran el petróleo y gas de esquisto, que se extraen mediante técnicas de fracturación hidráulica o fracking. Esta técnica se basa en la inyección de millones de litros de agua a altas presiones, junto con toneladas de arena y sustancias químicas en el subsuelo, y supone la apertura de cientos o miles de pozos. Leer más

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