En España, la mayoría de la ciudadanía vio en la entrada en el euro, un paso hacia la transformación social, situación que generó un sentimiento de progreso, desarrollo y prosperidad; un cambio de estatus que permitía ingresar de forma plena en la Unión Económica y Monetaria (UEM) y codearnos en igualdad de condiciones con el resto de los países europeos. Asimismo, la UEM no sólo suponía la integración en un Mercado Común sino la creación también de una moneda común: el euro. Sin embargo, su construcción como moneda se ha diseñado para que sea autónoma de los estados, pero con una total subordinación a los bancos y a los mercados financieros. De esta forma, los estados sólo pueden utilizar el euro, pero no pueden controlarlo. Leer más

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