Las elecciones alemanas del 22 de septiembre consagraron una nueva victoria de los tres principios que presiden la involución europea: Austeridad, desigualdad, autoridad. Austeridad que extiende la miseria en cada vez más sociedades del continente. Desigualdad, creciente -entre países y sectores sociales- que enriquece aún más a los ricos y empobrece a las clases medias y bajas, incluidas las de Alemania. Autoridad necesaria para gobernar todo ello, tan bien representada por las leyes anti-protesta del gobierno postfranquista español. Leer más

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