La puesta al día de los datos internacionales sobre transacciones financieras por el Banco Internacional de Pagos es una buena excusa para volver sobre los beneficios de los impuestos o tasas destinados a gravarlas. Pero en estas líneas me limitaré simplemente a poner de manifiesto la extraordinaria capacidad de captación de recursos que tiene este tipo de impuestos sobre las transferencias financieras (ITF), y no voy a entrar en el análisis de otras ventajas e inconvenientes que llevan aparejados. Establecerlos parecía hace unos años un sueño imposible, aunque algunos premios Nobel tan poco sospechosos de radicalismo como James Tobin lo hubieran defendido hace ya cincuenta años. Es cierto que hoy día solo unos pocos países han avanzado en la práctica en esa dirección, aunque eso ya es significativo, pero es sintomático también que la propuesta ya no la hagan solamente los movimientos sociales u organizaciones de izquierdas, sino incluso muchos gobiernos conservadores. Leer más

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