El término “plebiscito” proviene de la conjunción de los vocablos latinos plebs-plebis (plebe, los plebeyos en oposición a los patricios) y scio-scivi o scii-scitum (saber), es decir, referente a la sabiduría del pueblo. El diccionario de la Real Academia Española en su primera acepción lo define como una “resolución tomada por un pueblo a pluralidad de votos”. En este sentido, el plebiscito se convierte en un instrumento del pueblo y para el pueblo que reflejaría de forma directa su decisión sobre aspectos sociales, económicos o políticos que le repercuten. Sin embargo, tales aspectos están siendo secuestrados por otros criterios bastardos ajenos a la soberanía popular; y así, los paradigmas del neoliberalismo se están imponiendo en el mundo a través de los mercados financieros que pisotean una y otra vez al Estado de Bienestar (EB) que hemos logrado erigir con el esfuerzo de varias generaciones.
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